Nuestra Señora de las Nieves.

Patrona de Buenos Aires.

Es antigua costumbre en España el dar el patronato de ciudades y pueblos a vírgenes y santos y festejar su día. Es así que el 15 de agosto la mitad del país está de fiesta al conmemorar a la Virgen María, patrona de infinidad de poblaciones españolas a través de sus diversas advocaciones.

Esa costumbre se exportó también a las tierras americanas en donde se mantiene aún hoy.

No se tiene noticia de un patronazgo con la expedición de Don Pedro de Mendoza, aunque es posible que la ciudad se haya puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de los Buenos Aires, que tiene su centro de culto en la ciudad de Cagliari, en la isla de Cerdeña.

La Señora de los Buenos Aires, era la patrona de los navegantes -Buenos Aires significa Buenos Vientos- ya que aportaba el principal motor de la navegación en esos tiempos, el viento. Se sabe que Pedro de Mendoza era devoto de la virgen de los Buenos Aires y ese es el motivo del nombre de nuestro puerto ya que la ciudad en sí misma estaba dedicada a la Trinidad. Juan de Garay funda Buenos Aires por segunda vez el 11 de junio de 1580 manteniendo la advocación de la Trinidad.

El 20 de octubre del mismo año, se decide la elección de un santo para ejercer el patronazgo de la ciudad en presencia del gobernador y las autoridades de la nueva población.

Según cuenta la leyenda a la cédula con el nombre de San Martín de Tours le tocó en suerte salir tres veces, por lo cual fue nombrado patrón de la ciudad, a pesar del resquemor que producía por ser un santo de origen francés, si bien se mantuvo como santo patrono y se lo honró con procesiones y fiestas.

Sin embargo el 31 de julio de 1839, según se cuenta, el gobernador Rosas en razón del ataque de las fuerzas francesas lo declara francés unitario y que habiendo perdido la confianza del pueblo y del gobierno, abandonado por sus compatriotas, aliado del traidor Rivera y demás salvajes unitarios, es destituido para siempre del empleo de patrono de Buenos Aires. Esto no se mantuvo, pero la calle San Martín de Tours fue cambiada directamente a San Martín en honor del general, modificación que se mantiene hasta nuestros días.

Pero San Martín de Tours no fue el único patrono de la ciudad de Buenos Aires, Nuestra Señora de las Nieves también figura con su patronato desde los orígenes de la ciudad si bien sin una fecha precisa.

En las actas del Cabildo del año 1611 se confirma que bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, la Virgen María era patrona de la ciudad desde su fundación en 1580.

Desde 1672 su imagen se venera en la Iglesia de los jesuitas, donde aún se la puede ver, por lo que constituye la imagen más antigua de Bs. As.

Se trata de una imagen de algo más de un metro de altura situada en el altar que se encuentra al final del claustro de la derecha y que no se la ve demasiado cuidada. Su autor fue el tallista Isidro Lorea.

En el acta del 11 de octubre de 1688 se afirma que “Nuestra Señora de las Nieves, patrona de esta ciudad y puerto desde su fundación, que está colocada con toda decencia en el Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad…”

En 1692, el 9 de febrero, nuevamente el Cabildo acuerda que… ”por cuanto desde la fundación de esta ciudad, se formó y puso como lo ha estado hasta el tiempo presente, un cuadro de lienzo en el que están dibujados los patronos de Buenos Aires, que son la Virgen Santísima María Nuestra Señora de las Nieves y San Martín, y que dicho lienzo respecto a su antigüedad, se halla casi sin efigies, es necesario se haga y tome otro nuevo”

Cuando los jesuitas fueron expulsados por orden de Carlos III, el culto a la Virgen de las Nieves se mantuvo en el mismo templo y existe documentación que en 1772 se realizó una procesión desde la Iglesia hasta la Catedral.

Desde el principio del siglo XVIII la devoción continuó a cargo de una hermandad de españoles hasta 1791.

En los últimos años se la recuerda en la Iglesia San Ignacio los días 5 de Agosto, dedicados a su conmemoración.

Nuestra Señora de las Nieves también figura en el antiguo escudo de la ciudad de Buenos Aires que se conserva en la Sala capitular del Museo Histórico del Cabildo.

La advocación de Nuestra Señora de las Nieves se remonta al siglo IV y comenzó en Roma, si bien su culto se extendió a la península ibérica y luego a Latinoamérica.

La leyenda narra que durante el papado de Liberio, entre los años 352 y 366, un matrimonio romano sin hijos, que eran dueños de una considerable fortuna y que practicaban la caridad con los desposeídos, solicitó a la Virgen María que les indicara que debían hacer con sus bienes para que pudieran ser aprovechados cristianamente.

La Virgen se presentó y les manifestó en sueños que levantaran una iglesia en el sitio que cayera nieve, si bien estaban en el mes de agosto en plena canícula veraniega romana.

La virgen se apareció en sueños al mismo Papa Liberio con idéntico mensaje. Hete aquí que al poco tiempo en la noche del 4 al 5 de agosto de 358 apareció el Monte Esquilino, una de las siete colinas de Roma, cubierto de nieve.

El Papa organizó una procesión hacia el Esquilino y comprobó la presencia de una abundante cantidad de nieve en el lugar.

Casi de inmediato se construyó un templo que no tuvo una vida prolongada y que fue reconstruido por el Papa Sixto III en el año 434.

El templo fue creciendo y es en la actualidad la magnífica Iglesia de Santa María Maggiore,   una de las cuatro basílicas mayores de la ciudad, junto a San Pedro en el Vaticano, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán, sede del obispado de Roma

Se asegura que es la primera iglesia dedicada a la Santísima Virgen en Roma, donde en la actualidad hay sesenta templos bajo su advocación.

Con anterioridad este sitio fue ocupado por una necrópolis en tiempos de la república y un paseo público durante el Imperio de Augusto, con un templo de la diosa Juno. Nerón observó el incendio de Roma desde una torre situada en los jardines propiedad de Mecenas, en ese sitio.

La primitiva iglesia no estaba consagrada a María y tenía el nombre de Basílica Sociniana y luego Basílica Liberiana, hacia el siglo IV, en honor de su fundador. La consagración del templo a María fue obra de Sixto III, papa entre 432 y 446, justamente en forma inmediata a las deliberaciones del concilio de Éfeso que proclamó la maternidad divina de María en 431.

En el siglo VII había nacido una nueva advocación: Santa María del Pesebre.

La leyenda de la nieve aparece hacia el siglo IX y estimuló la devoción popular. Una pintura de un discípulo del Giotto, que aún permanece, la describe en varios lienzos dentro de la iglesia. Hay un retrato de la Virgen que según la leyenda es una restauración del realizado por San Lucas en persona frene a la Vigen y que lleva el nombre de Salus Populi Romani (Salud o Salvadora del pueblo romano). La tradición dice que Lucas lo pinto en una tabla de madera que según la tradición la Virgen, cuando se trasladó después de la  crucificción llevó con ella una mesa de madera que había sido hecha por Jesús en el taller de San José. Otra tradición señala que la tabla es la de la Última Cena. La pintura quedó en Jerusalem donde fue descubierta por Santa Elena en el siglo IV y la trasladó a Constantinopla allí, el emperador Constantino erigió una templo. La imagen habría llegado a Roma en el año 590 durante el papado de Gregoria I, desde la isla de Creta y fue recibida por el mismo Papa Gregorio que la colocó en la Iglesia de Santa María Mayor. Desde el año de 1240 se la comienza a llamar Regina Coeli, y en ese mismo siglo se la conserva en un tabérnaculo de mármol y en 1613 se ,lo sitúa  en el altar de la Capilla Paulina. Se presume a raíz de una carta de San Pablo a Teófilo que el santo le habría enviado el retrato a su discípulo desde Jerusalem.

El ícono mide 117 X 79 cm. Y está pintado en un panel de cedro, un árbol común en Tierra Santa, y la Virgen está representada con un manto azul ribeteado en oro. En la parte superior letras en griego la identifican como “Madre de Dios”. María mantiene al Niño cerca de su cuerpo quien mira a su Madre, ésta a su vez, mira al espectador. El ícono fue llevado en procesión por Gregorio Magno para poner fin a la llamada Peste de Justiniano que asoló a Roma. En 1571 el Papa Pío V rezó frente a la imagen para rogar por la victoria en la batalla de Lepanto. Gregorio XVI en 1838 rogó para que terminara una epidemia de cólera, y Pío XII la homenajeó en 1950 cuando se proclamó el dogma de la Asunción de la Virgen. Juan Pablo II, por su parte, la declaró Patrona de las Jornadas Mundiales de la Juventud en el año 2000

Al costado de la basílica se encuentra una gruta en donde los Papas celebran la misa de gallo y se convierte en uno de los lugares más venerados de Roma.

La Basílica presenta dos fachadas: una que mira al Esquilino, que es la posterior, y otra que mira a la plaza Santa María Maggiore.

Su cielo raso está cubierto por el primer oro que trajo Colón desde América.

Junto al altar mayor una sencilla lápida dice: “En este lugar la familia Bernini espera la resurrección”. Es la familia de los famosos escultores.

El campanario románico es de 1377, y es el más alto de Roma.

Cada 5 de agosto, desde la cúpula se lanzan pétalos de rosas blancas para recordar las nieves primigenias

El Italia, la Virgen de las Nieves, recibe gran devoción en la región de Calabria, en los pueblos de Zungri y Zaccanopolis. Se calcula que se le atribuyen a la Virgen más de doscientos milagros.

La Virgen de las Nieves también recibe devoción en San Carlos de Bariloche, donde existe una gruta con su imagen; allí es patrona de las actividades de montaña. En Esquel también es venerada, lo mismo que en Salta.

Los Reyes Católicos fueron muy devotos de esta advocación. La Virgen fue llamada también la “Virgen Blanca”

En Venezuela es patrona de la Ciudad Bolívar y hay una “Hermandad de Nuestra Señora de las Nieves” en la isla de la Palma.

En el Perú y en el Alto Perú la devoción a la Virgen de las Nieves está muy extendida en Sihnas, Ayacucho, Cusco y Antabamba.

Donde el culto a la Virgen de las Nieves se encuentra mayor difusión es en España: en Sierra Nevada, como patrona dela actividades de montaña, con un Santuario de 1855,  en Ávila, Cádiz, La Palma de  Gran Canaria, Galicia, Albacete, Alicante, Sevilla y Valladolid, entre otros lugares..  Se la venera asimismo en Francia, Portugal, México, Bolivia y Colombia. En Granada es la Patrona de Sierra Nevada y de sus actividades invernales.

En la ciudad de Buenos Aires, aparte de la imagen en San Ignacio, en la parte posterior de la Casa de Gobierno se encuentra una plaza con su nombre. Existe asimismo una Parroquia “Nuestra Señora de las Nieves” en la calle Ventura Bosch 6662, con un instituto anexo que cuenta con tres mil alumnos. El 24 de julio de 1940, el Cardenal Santiago Luis Copello mandó erigir la Parroquia que se inauguró el 3 de mayo de 1941 merced a una donación de Lidia Coulin, en memoria de sus padres. Posee unos notables frescos pintados por Augusto Juan Fusilier.
La construcción del templo es sólida y de muy buena estética

OTROS PATRONOS DE BUENOS AIRES.

Por distintas circunstancias diversos santos fueron erigidos como patronos sustitutos de la ciudad.

Así San Sabino y San Bonifacio fueron electos en 1590 con el objeto de solicitar su ayuda para hacer desaparecer las plagas de hormigas que destruían los sembrados. Hubo una promesa de construir una ermita.

Este mandato se comenzó a cumplir el 5 de agosto de 1939 con la colocación de la piedra fundamental del templo ubicado en la calle Primera Junta 4095.

La obra es del arquitecto Carlos Massa; se trata de un edificio de estilo colonial que inauguró el Arzobispo de Buenos Aires Santiago Luis Copello el 4 de Mayo de 1940.  Sabino y Bonifacio son considerados Patronos menores de Bs. As.

En 1607 las Once Mil Vírgenes se proclamaron como protectoras contra la invasión de langostas.

En 1611 San Simón y San Judas fueron invocados para combatir las plagas de ratones y hormigas que aquejaban a la ciudad.

En 1621, en tanto, San Roque fue proclamado abogado contra la epidemia de viruelas y tabardillo.

El tabardillo era el nombre con el que se conocía el tifus exantemático que se confundía con la fiebre tifoidea; fue en 1836 que Gerhard diferenció ambas enfermedades.

En el norte del continente sudamericano también se dio el nombre de tabardillo a la insolación.

Más cercana en el tiempo, el 15 de agosto de 1806, Santa Clara fue proclamada patrona de la ciudad con motivo de la Reconquista.

También fueron convocados en alguna oportunidad con motivo de sequías: Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de la Merced.

Santa Lucía es mencionada por  Torre Revello como segunda patrona de Buenos Aires, pero no se encuentran documentos que avalen esta suposición. Sí, es patrona de la vista y del barrio de Barracas. Su capilla data del año 1783.

Como se puede apreciar, la vida religiosa estaba fuertemente intrincada en la vida civil, con muchas de sus características que permanecen hasta nuestros días.

Por Manuel Luis Marti.

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